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Perspectivas Sobre Fátima

Un blog secular lo entiende correctamente.
¿Por qué no la prensa católica?

por Christopher A. Ferrara
el 27 de diciembre de 2016

Quienquiera que se interrogue sobre la razón de por qué esta columna trata tantas veces del actual pontificado en general y de Amoris Laetitia en particular, debería antes considerar el título de la columna: Perspectivas sobre Fátima. Como yo más de una vez hice notar en estas páginas, ha sido precisamente Sor Lucía, la última sobreviviente de los videntes de Fátima, quien había avisado al Cardenal Caffarra (uno de los cuatro firmantes de las dubia en cuanto a Amoris Laetitia) que “la batalla final entre el Señor y el reinado de Satanás sería sobre el matrimonio y la familia”.

Batalla final, ¿por qué? Porque la Iglesia es el último baluarte de la verdad revelada acerca del matrimonio y de la familia: el matrimonio es una unión sacramental indisoluble, que ofrece, por sí solo, el único fundamento seguro para la familia que, a su vez, es el fundamento de toda nuestra civilización. Los efectos desastrosos, en Occidente una vez cristiana, de la cultura del divorcio deberían ser evidentes para cualquier observador. Tal como debería ser evidente, el resultado final de la “apostasía silenciosa” relacionada con el matrimonio y la familia, que Juan Pablo II reconoció poco antes de su muerte ha sido una punición divina tanto de la Iglesia como del mundo en general.

Hasta el Nuevo Catecismo explica detalladamente sobre el peligro de defender bajo capa de “misericordia” bergogliana para con las personas que se divorcian y se atreven “re-casarse”:

“El divorcio es una gran ofensa contra la ley natural. Pretende romper el contrato, que los esposos asumieron libremente, de vivir juntos hasta la muerte. El divorcio perjudica la alianza de salvación, de que el matrimonio sacramental es la señal. Contraer una nueva unión, aún si sea reconocida por la ley civil, agrava más la ruptura: el conjugue re-casado queda entonces en una situación de adulterio público y permanente

“El divorcio es también inmoral, porque introduce el desorden en la familia y en la sociedad. Este desorden trae un grave perjuicio al cónyuge desertado y a los hijos traumatizados por la separación de sus padres y muchas veces divididos en su lealtad hacia uno o a hacia la otra, y por su efecto contagioso, hace de él, en la práctica, una plaga sobre la sociedad”.

Entonces ¿por qué es que los defensores católicos de Amoris no reconocen lo que está en causa en su apertura evidente a la tolerancia del divorcio y del “re-casamiento” en la Iglesia y a la admisión de personas “en una situación de adulterio público y permanente” a la Sagrada Comunión? Por qué ha sido necesario un blogger seglar laico [ATENCIÒN:  la página incluye un contenido ofensivo que yo no suscribo] para ver claramente lo que está sucediendo: o sea, que, con la publicación de Amoris Laetitia, “la Iglesia Católica Apostólica Romana continúa su descenso patético, desde su estatus de preeminente institución de la Civilización Occidental hasta la posición de una glorificada ONG”? ¿Por qué es que este simple blogger ve lo que nuestros prelados habladores, con toda su conversación vacía sobre “acompañamiento” y “discernimiento” (enmascarando las ambigüedades de Amoris), no consiguen ver, o encubren deliberadamente?:

“Hoy, el matrimonio tiene esencialmente el mismo estatus legal y moral de un contrato para un teléfono móvil. Inconveniente, más no imposible de romper, existe para el placer y realización de marido y mujer (o entonces de marido y marido, o de mujer y mujer). Los hijos llegan a ser una cosa opcional.

“En verdad, la única institución prominente que continúa resistiendo al matrimonio romántico-hedonista es la Iglesia católica romana. Por eso, es natural que tiene que cambiar. Y entra aquí Amoris Laetitia

“Pero ¿qué importa para los derechistas alternativos, para los protestantes, ateos, neo-paganos, y esotéricos? Todo lo que nos interesa es salvar nuestra raza y garantizar el futuro de nuestros hijos, ¿no es así?

“Es importante porque la política sigue la fe y la cultura…[S]i creemos aún que la familia es la unidad básica de la sociedad, ¿será sorprendente que nuestros enemigos la hayan escogido como su blanco primordial?...

“Visto con esta lente, Amoris Laetitia representa una más grande amenaza al matrimonio (y consecuentemente a una sociedad saludable), que la del movimiento de la “unión homosexual”. Y ¿por qué? Porque es una capitulación total del último baluarte cultural del matrimonio sacramental a una cultura de realización personal”.

Como yo digo: ¡es la batalla final! Y a cualquier miembro de la prensa católica de la “corriente general de pensamiento” que todavía no vean la seriedad de la situación, digo así: ¡Debéis estar dormidos! Mientras tanto, acaba de ser noticiado que Francisco mismo ha admitido a su círculo de confidentes: “No es ha de ser excluida la posibilidad de que yo voy a entrar en la historia como él que dividió la Iglesia católica”.

Y ahora, mis amigos – ¿Ya despertáis?




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