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Perspectivas Sobre Fátima

El The Wanderer avanza

por Christopher A. Ferrara
el 13 de enero de 2017

Debería ser más que evidente que Francisco no es capaz de forzar a la Iglesia a aceptar la drástica erosión de orden moral denunciada en la Carta de los Cuatro Cardenales – desde la oposición a Amoris Laetitia que sube por todas partes en el mundo católico y se extiende a círculos que difícilmente podrían ser relegados como “tradicionalistas radicales” (¡sea lo que sea que esto signifique!)

Como prueba está el artículo que ha acabado de salir en The Wanderer, publicación con una larga historia de oposición contra las objeciones tradicionalistas a las innovaciones de una Iglesia post-Vaticano II. En su artículo, uno de los principales de la primera página, bajo el título “No son sólo los Cuatro Cardenales quienes necesitan una respuesta” Joseph Matt habla franca y directamente. Tal como esta columna ha hecho, Matt no sólo defiende a los Cuatro Cardenales sino también dirige una severa crítica contra el Cardenal Müller, por su súbita retractación de serias reservas en relación a Amoris Laetitia – incluso unas 20 páginas de correcciones propuestas al documento, que él presentó en su calidad de Jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y que ninguna de las cuales fueron aceptadas. Matt también critica la embarazosa tentativa de Müller de traicionar a los Cuatro Cardenales.

“Parece que otro Prelado ha abandonado su puesto” – escribe Matt, refiriéndose a Müller. Fijados las implicaciones que tiene esta frase: i) que Müller debería estar defendiendo la integridad de la Doctrina católica contra un documento promulgado por el Papa; ii) que es una verdadera guerra la que está en curso; iii) y que Müller ha mostrado cobardía frente al enemigo, al abandonar su puesto.

La huida de Müller ‘escondiéndose en medio de la hierba alta’ – continua Matt – es “un golpe grave para la situación actual de las dubia. ¿A qué viene pertenecer a una tal congregación, si ni siquiera consigue respuesta a un asunto que requiere una aclaración en cuanto a la Fe católica? La actitud de Müller se suma a la campaña incesante y sin caridad desde el interior de la Iglesia para marginar a esos cuatro valientes Cardenales. El trato que ellos reciben de sus iguales es absolutamente escandaloso y constituye una grave injusticia para con ellos y para con nuestra Iglesia. Estos hombres buenos que sólo procuran obtener respuestas claras a cuestiones básicas de la Fe católica no merecen un desacato tal y como el que están recibiendo por parte de los otros eclesiásticos.”

Aumentando la seriedad del asunto aún más, Matt observa con toda precisión: “El tiempo de estar callado sobre este asunto entre iguales – Cardenales, Obispos y padres – ya ha pasado. ¡Que nadie se crea libre de esto! Se trata de un hecho que ha trazado una línea en la arena, lo que traerá consecuencias en un futuro inmediato de la Iglesia católica. Los que permanezcan callados sobre este asunto serán cómplices de las consecuencias. El Vaticano, tristemente, sirviéndose de la intimidación de una forma casi dictatorial, ha intentado representar a los Cuatro Cardenales y aquellos que los apoyan como que están atacando al Papa, o bien los han desautorizado sin más, debido a alegados motivos ulteriores”.

Pero ¿qué papel tendrá en esto el Papa? Parece que The Wanderer ya no necesita ser cauteloso identificando el problema en el vértice que se ramifica al fondo en problemas enormes. El artículo de Joseph Matt termina como una especie de ‘carta abierta’ a Francisco en la que le pide respetuosamente que ponga fin a la crisis que él solo ha creado con sus propias palabras:

“Quien ha sido educado en las enseñanzas básicas del catolicismo sabe que alguien que esté en estado de pecado mortal objetivo no puede recibir los Sacramentos…Si fuese permitida esta excepción, lógicamente nuestra Fe católica rápidamente sufrirá. Perdería, pura y simplemente, su base y su sustancia. Cualquier católico que ha aprendido el Catecismo sabe que:

“Con todo el respeto que le es debido, el silencio del Papa sobre este asunto y el ataque implacable contra los Cuatro Cardenales solo aumenta la creciente división en la Iglesia. Los católicos conscientes están preocupados e irritados porque la Fe que recibieron de sus padres – con una base histórica de 2.000 años de enseñanza del Magisterio y de la Tradición – está siendo socavada y amenazada.

“Hay casos que solo el Papa puede resolver, y esto es uno de estos casos. No su portavoz ni sus representantes; pero sí, el Papa, el Pastor de los Pastores, el Vicario de Cristo en la Tierra, es el que tiene que responder y guiar a su grey cuando se levantan cuestiones de esta magnitud. Al fin y al cabo, han sido las propias palabras del Papa las que crearon esta controversia.

“Atienda Su Santidad: los Cardenales merecen una respuesta; los fieles católicos merecen una respuesta. Los fieles católicos ya se vuelven cada vez más circunspectos y hasta irritados. El significado del pasado Año de la Misericordia suena como un eco, no es sincero, cuando se da uno cuenta del trato injusto hacia los cuatro Cardenales sinceros y de la buena reputación, que son censurados y socavados por haber hecho aquello que Dios los ha llamado a hacer. Los Cielos claman por una simple justicia sobre este asunto.

“La intimidación y las amenazas no han impedido a los mártires, a los discípulos, a los católicos fieles haber proclamado, a través de los tiempos, las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo. ¡No dejemos que ellas nos detengan ahora! ¡Apoyemos vivamente a estos Cardenales! ¡Hagámonos oír a favor de nuestra Fe! ¡Que la voz de estos Cardenales se haga oír!”

Nunca, en su larga historia, ha publicado The Wanderer semejantes críticas a un Papa reinante. ¡Pero tampoco hubo nunca, en la Historia de la Iglesia, un Papa como Francisco!

The Wanderer merece ser elogiado por haber tomado partido públicamente contra un Pontífice Romano manifiestamente voluntarioso, en vez de hacer lo que otros comentadores católicos han hecho: retorcerse como gusanos en el anzuelo de la tentativa desesperada de explicar cómo es que un Papa podría exprimir la idea de que personas que viven en un continuo estado de adulterio público pueden recibir la Sagrada Comunión continuando con sus relaciones sexuales fuera del matrimonio. Tal como los Fariseos, ellos se inventan complicados “casos difíciles” que hacen que las “excepciones” parezcan razonables, haciendo caso omiso de la imposibilidad intrínseca de este sacrilegio.

El Cardenal Walter Brandmuller – uno de los Cuatro Cardenales que el Cardenal Müller esencialmente ha traicionado – presenta el caso del siguiente modo: “Quien piensa que el adulterio persistente y la recepción de la Sagrada Comunión son compatibles es un hereje y promueve el cisma”. Pero el problema asombroso con que hoy nos confrontamos es el hecho que nosotros tengamos un Papa que, según parece, piensa precisamente de este modo, y es por eso que guarda un silencio sepulcral ante las dubia de los cuatro Cardenales’.

Mas a la medida que The Wanderer reúne a los católicos fieles que, por todo el mundo, se manifiestan contra este abuso sin precedentes de la autoridad pontificia, llega a ser cada vez más claro, día tras día, que Francisco no será capaz de imponer su voluntad universalmente sobre la Iglesia Católica. Y esta controversia no terminará hasta que un Papa reafirme la ortodoxia, con resonancia, sea él Francisco o su sucesor. En última instancia, es Dios quien gobierna la Iglesia; no Francisco. Y, en el tiempo que Dios determine, será el Espírito Santo quien deshaga aquello que Francisco ha hecho.




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