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¿Es el momento para un ordinariato luterano?

Difícilmente.

por Christopher A. Ferrara
el 19 de enero de 2017

Ha sucedido cinco terremotos en Italia hoy, pero no hay ningunos terremotos por parte de Francisco. Aprovecharé del descanso (sin duda será breve) para escribir sobre otro tema que aparece frecuentemente en estas páginas: la locura absoluta del "ecumenismo", una procura interminable de la "unidad cristiana" sin unidad porque "Uno es el Señor, una la fe, uno el bautismo" (Efes. 4:5) en la Santa Iglesia católica fundada por Dios encarnado.

Pues bien, no quiero criticar demasiado el Padre Dwight Longenecker, que ha sido el tema de varias columnas aquí. Es sólo que sus escritos a menudo proporcionan ejemplos de modelos cómo liberales "conservadores" en la Iglesia ayudan y aumentan la confusión reinante sobre la fe y la moral mientras pareciendo proponer una "tierra neutral" sobria entre lo que la Iglesia siempre ha enseñado y lo que la revolución post-Vaticano II en la Iglesia ha presentado con engaños por medio de novedades sin precedentes – incluso la novedad del "ecumenismo" que era completamente desconocida en la vida eclesial durante los primeros 1.962 años de su existencia.

En una columna titulada ¿"Es el momento para un ordinariato luterano"?, el Padre Longenecker, un convertido del anglicanismo, aprueba la creación de un "Ordinariato luterano" semejante a los Ordinariatos establecidos por Roma bajo Benedicto XVI, que proporcionan un vehículo "para anteriores comunidades y clérigos anglicanos buscando convertirse en católicos. Miembros del Ordinariato son integralmente católicos romanos, mientras conservan elementos de la herencia anglicana en su celebración de la Misa y en la hospitalidad y ministerios de sus parroquias católicas".

Notad bien: no hay un "Ordinariato anglicano". No hay Ordinariatos para "anteriores anglicanos" – los más conservadores entre ellos, quienes abandonaron la barca que está hundiendo de la "Comunión anglicana". No hay un ramo anglicano de la Iglesia católica. Y los elementos anglicanos mantenidos no involucran doctrinas o prácticas en oposición a las enseñanzas católicas, antes costumbres "alto anglicanas" que parecerían muy tradicionales al católico medio de hoy.

Además, los miembros laicos de los Ordinariatos, para hacerse "integralmente católico" deben ser confirmados como tal y deben afirmar los artículos de la Fe católica después de un estudio del Catecismo. Miembros que eran clérigos anglicanos y desean hacerse sacerdotes católicos deben ser ordenados como padres católicos después de investigaciones hechas de sus antecedentes, un programa de formación, un examen y varias aprobaciones eclesiásticas. Conozco un tal sacerdote, el completamente tradicional, impresionantemente erudito y brillantemente ingenioso Padre John Hunwicke, cuyo excelente blog es de una lectura obligatoria para aquellos que desean conseguir el perspectivo correcto sobre la crisis eclesial durante este pontificado. Estoy honrado que él me considere como un amigo.

En breve, el Ordinariato es simplemente un vehículo para la conversión en masa de los anglicanos al catolicismo. Y es así un tipo de circunvalación del inútil "diálogo ecuménico" que ha producido nada y ha ido a ninguna parte mientras la "iglesia" anglicana del corriente principal continúa a degenerarse en una mofa diabólica del cristianismo.

El artículo del Padre Longenecker empieza bastante bien por señalar la objeción de sentido común que se levanta contra la queja de los luteranos que supuestamente deseen comulgar en la Iglesia Católica (tal vez porque sus esposos sean ya católicos): "Si tú no quieres ser católico, ¿por qué quieres recibir la Comunión en la Iglesia católica? Si tú no crees en lo que creemos nosotros, ¿por qué es que quieres ser un hipócrita público y usar nuestra Misa para fingir que crees?"

Pero el Padre Longenecker rápidamente pierde la vista de sentido común, opinando que, aunque "un poco más de este sentido común añadiría astringencia al diálogo ecuménico, probablemente no es la mejor manera de ir en adelante". ¿En verdad? ¿Por qué no? Respuesta: Porque el "diálogo ecuménico" desafía el sentido común, buscando, como él hace, la "unidad" con miembros de varios cuerpos protestantes sin su conversión a la única verdadera religión, sin su repudio de errores incontables, y sin su afiliación en la única verdadera Iglesia. Por otros términos, el "diálogo ecuménico" busca la unidad donde no hay unidad.

Sin recurso al sentido común, el Padre Longenecker propone que los luteranos sean dados su propio Ordinariato: "si los cristianos de ambos lados del dialogo [católico-luterano] realmente quieren la unidad eclesial, entonces en este 500º aniversario de la triste [sic] separación de Lutero de la Iglesia Católica, por qué no reproducimos igualmente el modelo del Ordinariato para los luteranos"?

La respuesta debe ser obvia: los luteranos con que el Vaticano dialoga incesantemente, ante todo con aquellos de la chiflada Federación Mundial Luterana, no tienen ningún interés en una conversión en masa al catolicismo de la manera de los "anteriores anglicanos" que pertenecen a uno de los Ordenariatos creados para ellos por la Constitución Apostólica del Papa Benedicto. Por el contrario, quieren continuar como luteranos en nombre y creencia.

Tampoco es Francisco interesado, en lo más mínimo, en un tal regreso en masa a la única verdadera Iglesia. Como es relatado por el "Arzobispo" anglicano de Argentina, cuando Francisco era aún Cardenal Bergoglio: "Me llamó para desayunar un día consigo y me dijo muy claramente que el Ordenariato era completamente desnecesario y que la Iglesia nos necesita como anglicanos". Y, como Papa, Francisco, hablando con el "obispo" anglicano "carismático evangélico" Tony Palmer un poco antes de la muerte de Palmer en un accidente en motocicleta, dio esta respuesta a la pregunta de Palmer sobre "un regreso a casa" a Roma: "Nadie está regresando a casa. Tú estás viajando hacia nosotros y nosotros estamos viajando hacia ti y nos encontraremos en el medio". ¿En verdad? ¿En el medio de qué? Respuesta: en el medio de ninguna parte. Y es exactamente allí adonde el ecumenismo está yendo.

Además, los luteranos "asociados en diálogo" con el Vaticano nunca consentirían retener algunos elementos de las costumbres luteranas mientras haciéndose "integralmente católicos" como han hecho los "anteriores anglicanos" en el Ordinariato. No, exigen simplemente que la Iglesia católica declare unicidad con la iglesia (o iglesias) luteranas hechas por hombres, aceptándolas tales como son, y que la Iglesia católica retracte su condenación de los errores capitales de Lutero: "la justificación sólo por la fe" y la "depravación total" (negando la verdadera regeneración interior del hombre caído por la gracia de justificación), ambos errores anatematizados por el Concilio de Trento, junto con todas las otras herejías de Lutero.

Con efecto, los luteranos más conservadores, tales como aquellos del Sínodo de Missouri, no quieren nada que ver con el "ecumenismo" o con los locos de la Federación Mundial Luterana, incluso mujeres tontas vestidas en el traje de obispos. Ni tendrían interés en un Ordinariato porque el liderazgo de la Iglesia católica ha llegado a ser demasiado liberal para ellos. ¿Y quién puede echarles la culpa? Hasta Lutero, que condenó la anticoncepción como una forma de sodomía, sería repugnado por la extensión a que los eclesiásticos católicos de hoy han transigido con el espíritu del mundo.

Como declaró el Papa Pío XI en 1928, en la encíclica que condenó el nuevo "movimiento ecuménico" entre las sectas protestantes: "Bien claro se muestra, pues, Venerables Hermanos, por qué esta Sede Apostólica no ha permitido nunca a los suyos que asistan a los citados congresos de acatólicos; porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno a los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron".

Los anteriores anglicanos, en sus Ordinariatos, han seguido la enseñanza de Pio XI, que siempre era y aún es la de la Iglesia durante casi 2.000 años. Los luteranos con que Francisco celebra la Reforma nunca habrían soñado con eso. ¡Y Francisco tampoco!

Por eso, no: no es el momento para un "Ordinariato luterano". No puede haber asambleas luteranas en la Iglesia católica. Pero sí, es el momento en verdad de terminar el absolutamente infructuoso "diálogo ecuménico" con gente que no tiene intención alguna de aceptar la enseñanza y autoridad de la Iglesia católica. Es el momento de decir a esta gente lo que Pio XI dijo a los protestantes de su día: abandonad vuestra religión hecha por hombres y convertidos en miembros de la Santa Iglesia católica para alcanzar la salvación de vuestras almas.




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