Perspectivas sobre Fátima

Más sobre el asunto Coccopalmerio

por Christopher A. Ferrara
el 16 de febrero de 2017

Un aspecto de la columna de ayer sobre el “libro” ignominioso del Cardenal Coccopalmerio sobre Amoris Laetitia (AL) – en realidad un simple folleto de 51 páginas – merece hoy atención especial.

Hago referencia a aquellas citas en que Coccopalmerio, que es nada menos que el Presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, se atreva a declarar que la obediencia al Sexto Mandamiento, que vincula a todos los hombres por todas partes y para siempre, es apenas un criterio de la “perfección absoluta” que pueda ser imposible lograr. He aquí, en su parte relevante, las afirmaciones increíbles del Cardenal:

Las parejas divorciadas de facto y re-casadas, aquellos cohabitantes, no son ciertamente modelos de uniones en conformidad con la Doctrina católica, pero la Iglesia no puede hacerles caso omiso…

“Sí. Por lo tanto, la admisión a los sacramentos para aquellos que, a pesar de que vivan en situaciones irregulares, sinceramente piden admisión a la plenitud de la vida eclesial, es un gesto de apertura y misericordia profundas por parte de Madre Iglesia, que no se olvida de cualesquier de sus hijos, consciente que la perfección absoluta es un don precioso, pero que no puede ser alcanzado por todos.

En otros términos, Coccopalmerio declara que ¡ni puede esperarse que todos logren la “perfección absoluta” de evitar relaciones sexuales fuera del matrimonio! Esa idea representa de facto la destrucción de toda la enseñanza de la Iglesia sobre la moral sexual, porque propone reducir un precepto moral fundamental – el mínimo que Dios espera de nosotros con la ayuda de Su gracia – a apenas a un ideal. La ley moral natural ya no sería una ley, sino una especie de punto de referencia para el crecimiento y desarrollo personales. Alcanzadlo si podéis, pero si no podéis, Dios os perdonará de todas formas.

Y después está la inferencia de que aquellos que viven en “situaciones irregulares” –  significando que habitualmente cometen adulterio o fornicación – como que no son “absolutamente perfectos” en su comportamiento, no obstante, viven hasta algún grado en la perfección moral, como si haya graduaciones de obediencia al Sexto Mandamiento.

Esto es una locura moral. Pero ¿Cuál es el origen de la locura? No Coccopalmerio, sino Amoris Laetitia, la extraña creación del Papa Bergoglio y su equipo de escritores anónimos y modernistas. El principal entre ellos es su viejo amigo Victor Manuel Fernández, apodado “Tucho, un teólogo peligroso que escribió un libro sobre “el arte de besar” y a quien Bergoglio hizo arzobispo titular en uno de sus primeros actos oficiales.

Hasta el serio, resolutamente a mitad-del-camino Catholic Herald ha publicado hace poco una historia del titular sobre la bomba de Coccoplamerio que lleva este título: “La Iglesia está ahora en una guerra civil desarrollada completamente acerca de la doctrina. Después de resumir la trayectoria en la que Francisco mismo ha lanzado a la Iglesia, el Herald no vacila en llegar a esta conclusión de suma importancia sobre lo que está sucediendo:

“El Cardenal Coccopalmerio es una figura vaticana importante: su libro se ha publicado con el apoyo evidente desde dentro del Vaticano, y sin ser contradicho oficialmente. Y su opinión es semejante a la de muchos otros prelados (tales como los obispos de Malta y la mayoría de los de Alemania). Por lo tanto, el debate sobre la Comunión ya no puede ser visto – si jamás podría –  como una discusión marginal entre “liberales” y “conservadores”. Ni puede construirse como una cuestión de si preferíamos un poco más de misericordia o un poco más de justicia. Es ahora, pura y simplemente, un debate sobre si la enseñanza de la Iglesia aún está vigente”.

Por supuesto la enseñanza de la Iglesia aún está vigente. Ni un Papa puede alterar, y mucho menos declarar como inválido, lo que la Iglesia siempre ha enseñado sobre la fe y la moral. Pero este Papa ha dado la impresión de que tal sea posible, estallando así una “guerra civil” en la Iglesia sobre un precepto moral muy básico: “no cometerás adulterio”.

El Padre Ray Blake habla indudablemente a favor de un grupo creciente de sacerdotes y fieles laicos que están alarmados por esta crisis del pontificado cada vez más grande: “la Iglesia está siendo dividida en partes partisanas y temo que, si el papado del Papa Francisco avanzase mucho más, existe el riesgo de yo sea distanciado de Cristo y Francisco y los de su partido parecen querer que yo tome este riesgo”.

Lo que estamos atestiguando ahora no es nada menos que apocalíptico. Sin embargo, sospechamos que lo peor está por venir. ¡Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros!