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Francisco: El Papa sin Curia

por Christopher A. Ferrara
el 27 de febrero de 2017

¿Qué ha sucedido con esa “reforma de la Curia Romana” que supuestamente era el mismísimo motivo por el que José Mario Bergoglio fue elegido Papa? Nos parece que la reforma prometida haya sido sustituida por un de facto abandono de la Curia, que todavía existe en papal y está aún proveído de funcionarios, pero efectivamente se ha sustituido por la camarilla de amigos que rodea a Francisco mientras él efectivamente procede a hacer cualquier cosa que quiera.

Más significativos entre estos amigos de Francisco son los dos ultra-progresistas: el portavoz pontificio y compañero Jesuita, Antonio Spadaro, y Víctor Manuel (“Tucho”) Fernández, el principal autor anónimo involucrado en los tres documentos bergoglianos sin comparación en la historia de la Iglesia: Evangelii Gaudium (EG), Laudato Si’ (LS) y, por supuesto, Amoris Laetitia (AL). La elevación de “Tucho” (autor de “Sáname con tu boca: el arte de besar”) al estatus de arzobispo titular de una diócesis inexistente (la Sede titular de Tiburnia) ha sido uno de los primeros actos del gobierno de Francisco.

En EG, Francisco revela su “sueño” de un “impulso misionero capaz de transformar todo, de tal modo que las costumbres de la Iglesia, modos de actuar, tiempos y horarios, lenguaje y estructuras puedan ser adecuadamente canalizados para la evangelización del mundo de hoy antes de que para su auto-preservación”.

En LS, Francisco presta el prestigio de su oficio a la seudo-ciencia y pretensiones ideológicas de los fanáticos ambientalistas, condenando el alegado “calentamiento global” el uso excesivo de aire acondicionado, la pérdida de manglares, la amenaza del plancton y de los gusanos, la acidificación de los océanos, y la extinción de una variedad de plantas y animales, que son denunciados como siendo ofensas contra Dios. La anticoncepción nunca es mencionada como una ofensa contra Dios, mientras el crimen abominable del aborto es discutido apenas al final de la encíclica y además sólo en términos de un fracaso de “proteger un embrión humano”, cuando en realidad el aborto es el brutal asesinato en masa de seres humanos inocentes, y hoy en día, hasta el momento de su nacimiento.

Y en AL, Francisco abre de par en par las puertas a la Sagrada Comunión siendo concedida a los divorciados y “re- casados” adúlteros públicos, relativizando la moral misma por pintar preceptos negativos de la ley natural que no admiten excepciones, incluso el Sexto Mandamiento, como “reglas generales” e “ideales objetivos”. Rehusando responder a las dubia históricas que él así había provocado de los cuatro Cardenales, Francisco mira y calla mientras la Iglesia se divide en cuanto a si su disciplina Eucarística doble-milenaria ahora deba ser derrocada.

La Curia Romana, y en particular la Congregación para la Doctrina de la Fe, ya no sirve como un control contra el potencial error o abuso de poder pontificios. Cuanto a la CDF en particular, el vaticanista respectado Sandro Magister resume la situación sin precedentes:

“La Congregación para la Doctrina de la Fe, en particular, debe garantizar que todos los actos del magisterio sean impecables, inspeccionándolos avanzadamente palabra por palabra. Eso es lo que sucedió entre Juan Pablo II y el prefecto en ese entonces de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger.

“Pero con Francisco este equilibrio se ha vuelto loco.

“El Papa reinante cada vez más abandona sus alocuciones escritas y prefiere improvisar. Y cuando tiene que escribir una encíclica o exhortación, en esto también va por su propio camino, con la ayuda de sus escritores anónimos Fernández y Spadaro, ensamblando como quiere los materiales que le son disponibles.

“Y después, como es rutinario, él manda el borrador del documento a la Congregación para la Doctrina de la Fe, y [le es devuelto] con decenas o hasta cientos de anotaciones. Pero él sistemáticamente les hace caso omiso.

“Eso es lo que sucedió con ‘Evangelii Gaudium’ el documento de estrategia de su pontificado, y con ‘Amoris Laetitia’, la exhortación sobre el matrimonio y el divorcio que está dividiendo la Iglesia a causa de las interpretaciones en conflicto que ha desencadenado”.

En efecto, como Magister ha demostrado, “párrafos completos de ‘Amoris Laetitia’ fueron extraídos de artículos publicados por Fernández hace diez y veinte años, en quien Francisco de manera alguna ha perdido confianza”. Y Fernández “es el crítico más feroz del Cardenal Gerhard L Müller, el prefecto destituido de la Congregación para la Doctrina de la Fe, contra quien le lanza la acusación de querer ‘controlar’ la teología del Papa”.

En verdad, escribe Magister, la Curia es algo que Francisco “nunca ha amado y de que muestra poco interés en reformar orgánicamente”. Ha dispensado realmente con su función mientras gobierna la Iglesia desde Santa Marta con la ayuda de sus colaboradores evidentemente heterodoxos. Y los resultados alarmantes han incluido los tres documentos pontificios – EG, LS y AL – únicos en toda la historia del papado en sentido de novedad y desviación fuera de la enseñanza constante del Magisterio, incluso la enseñanza sobre los divorciados y “re-casados” por el Papa que Francisco mismo declaró un santo.

Francisco, para citar el título del artículo de Magister, es “el hombre solitario entregado a las aclamaciones de las muchedumbres”. Estamos atestiguando nada menos que una tentativa de someter todo el Magisterio – el oficio docente de la Iglesia – a las opiniones agradables-a-la-muchedumbre de Jorge Mario Bergoglio, opiniones que provocaron una plétora de correcciones urgentes por parte de la congregación doctrinal del Vaticano mismo, ahora eficazmente neutralizada junto con el resto de la Curia.

Debe decirse con toda franqueza que este pontificado constituye una crisis de un solo hombre dentro de la crisis eclesiástica del último medio siglo. Sólo Dios sabe cuándo terminará en la restauración inevitable del viñedo devastado.




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