Perspectivas sobre Fátima

El Arzobispo Paglia: Prelado bergogliano por excelencia

por Christopher A. Ferrara
el 6 de marzo de 2017

¿Recordáis a este hombre?

Es el Arzobispo Vincenzo Paglia, a quien el Papa Bergoglio nombró jefe de la Academia Pontificia para la Vida al mismo tiempo que ordenó la demolición de la Academia para abrir camino a un nuevo grupo de investigación sobre el “desarrollo integral humano” bajo el mismo nombre y que ya no tendrá una misión pro-vida como tal – ampliamente lo explico aquí.

Yo siempre había pensado que la foto de encima era muy reveladora del hombre, incluso con gafas de sol arco-iris-coloridas. Pero más que eso, la imagen de un prelado sonriendo, sorbiendo mocha-latte y guarnecido con gafas del sol, me parecía una especie de icono para todo el estado de la Iglesia bajo este pontificado. Quiero decir, el régimen bergogliano de ¿“quién soy yo para juzgar”? que nunca cesa de juzgar a católicos observantes y a otros que son el blanco de los oprobrios políticamente seguros mientras “dan la bienvenida” y “acompañan” a todo tipo de gente que piensan que el Sexto Mandamiento es excesivamente pesado pero que quieren comulgar mientras “disciernen” si algún día por acaso lo obedecieren, una vez que hubieren puesto en orden sus “circunstancias complejas”.

Sin embargo, al parecer, subestimé cuán reveladora en verdad es esta foto. Como LifeSiteNews acaba de informar, Paglia introdujo una gigantesca pintura blasfema y obscena en el interior de la catedral de su antigua diócesis de Terni-Narni-Ameila. La monstruosidad, pintada por un argentino abiertamente homosexual, Ricardo Cinalli, representa a Cristo levantando hacia el Cielo un par de redes llenas de figuras desnudas y semidesnudas cuyas posturas muestran que en las redes “todo está permitido” según la idea bergogliana de “misericordia” – todo incluso actos relacionados con la “orientación” homosexual de Cinalli mismo.

No sorprende que la representación grotesca glorifica la violación del Sexto Mandamiento al mismo tiempo de que una tentativa de institucionalizar el libertinaje sexual está en marcha en la Iglesia bajo el pretexto de “discernimiento” y “acompañamiento”. Y a partir de la perspectiva de Fátima es revelador en verdad que, como Nuestra Señora advirtió a los videntes de Fátima, más almas se pierden a causa de pecados contra el Sexto Mandamiento que contra cualquier otro.

LifeSite observa que Paglia no sólo seleccionó a Cinalli personalmente, de una lista de candidatos internacionalmente conocidos, sino que también minuciosamente supervisó su trabajo – hasta al punto de pedirle que lo pintase a él en la representación asquerosa como una figura parcialmente desnuda “agarrando a un hombre barbado”. También ha sido representado el fallecido Padre Fabio Leonardis, que murió a sus 50 años. Leonardis era jefe del absurdamente mal nombrada Oficina Diocesana del Patrimonio Cultural. “El Padre Fabio”, como Cinalli le llama, esta representado desnudo “con un tatú de una flecha de cupido traspasando un corazón que contiene la palabra ‘amor’ …”

Como LifeSite informa, muchas personas en la diócesis “estaban tan ultrajadas por la obra que Cinalli creía que tal vez sería destruida después del fallecimiento del Padre Fabio. Sin embargo, Mons. Paglia resistió estas presiones hasta que dejó la diócesis en 2012, y su sucesor también ha dejado intacto el mural”.

Desde la elección de Francisco, Paglia se ha revelado cada vez más con la mentalidad sugerida por la foto y el mural en el que él mismo fue obscenamente retratado.

Como LifeSite resume:

Este es el hombre que el Papa Bergoglio ha puesto en una posición de gran prominencia en el aparato vaticano. Debe quedar claro que, en este momento del reinado de Bergoglio, Paglia es un prelado bergogliano por excelencia. Es emblemático de la realidad que Phil Lawler – reflejando el alarme creciente entre fieles católicos –  ha ratificado con honestidad: “el liderazgo del Papa actual se ha hecho un peligro a la Fe”.

A partir de la perspectiva de Fátima, la situación es horripilante pero no sorprendente, porque Nuestra Señora vino a la tierra hace 100 años para advertirnos sobre esto. La advertencia se llama: el Tercer Secreto de Fátima.