Perspectivas sobre Fátima

La Iglesia como república bananera:
El Papa Bergoglio "ordena" que el jefe, dimitido, de los Caballeros de Malta no esté en Roma durante la elección de los Caballeros

por Christopher A. Ferrara
el 19 de abril de 2017

El enero pasado, el Papa Bergoglio llamó a Frei Matthew Festing, en ese momento jefe de la antigua Orden Soberana de los Caballeros de Malta — que ya ha dejado de ser soberana — a una audiencia secreta con una hora de antecedencia. Cuando Festing compareció, como le había sido ordenado, Bergoglio le exigió que escribiese inmediatamente una carta de renuncia e indicase en esta carta que el Cardenal Burke era el responsable para la destitución del Gran Canciller Albrecht Boeselager "en las secuelas de la revelación de ser involucrado en la distribución de preservativos…" (para no mencionar la participación de Boeselager en una asociación de honestidad dudosa que estaba en aquel entonces bajo investigación criminal por blanqueo de dinero).

Durante la audiencia en que fue extorsionado a renunciar, Festing preguntó al Papa Bergoglio si estaría bien que él fuese candidato a la reelección cuando el Consejo de Estado de la Orden se reuniese en Roma, el 29 de abril, para elegir un nuevo presidente. Como Festing había declarado al Catholic Herald: "Y dije: ¿'Por hipótesis, qué sucedería si yo fuese reelecto? Él [el Papa] pensó por un momento y dijo: 'Bien, estaría bien'".

Sin embargo, no nada está bien con el Papa Bergoglio, y Festing debería de haberse dado cuenta de lo que iba a suceder. El 15 de abril, Festing recibió una carta del Cardenal Becciu, "delegado especial" del Papa a la Orden, que se refirió a "curar las heridas" en la Orden y después le aconsejó así: "considerando lo arriba expuesto, y habiendo compartido la decisión con el Santo Padre, le pido, en mi capacidad de Delegado Especial, que Usted no esté presente en el Consejo de Estado Completo y que prescinda de su viaje a Roma en esta ocasión [la elección del 29 de abril]. Le mando esto en virtud de obediencia…"

Por supuesto es ultrajante que el Papa Bergoglio prohíba a Festing participar en la reunión del Consejo de Estado, que es el gobierno soberano de lo que es supuestamente una entidad soberana según el derecho internacional y de quien es miembro con derecho a voto, o hasta de estar presente en la ciudad de Roma para la elección. Esto es un abuso absurdo de la autoridad papal, cuya finalidad es favorecer uno de los lados en una disputa política sobre la cual el Papa carece de jurisdicción.

Fijaos, sin embargo, la redacción inteligentísima de la carta de Becciu, que descarta a Bergoglio de la responsabilidad directa de esta maniobra de rufián: la orden de no participar en la elección y quedar fuera de Roma es presentada como una decisión de Becciu, que él simplemente "hubo compartido con el Santo Padre", que así puede negar plausiblemente que dio una orden tan ultrajante — como si alguien realmente lo creyese de otra manera.

Festing debe de haberse dado cuenta de que no puede confiar en cualquier representación privada de parte del astuto argentino. Al final, se trata del mismo Papa Bergoglio que, al ser confrontado inesperadamente por los padres entristecidos de seis de sus nueve hijos que fueron consagrados por los frailes franciscanos de la Inmaculada (FFI), respondió así a su súplica sobre cuando acabaría la persecución — hecha por Bergoglio mismo — de aquella floreciente orden tradicional: ¡"Dentro de poco, dentro de poco"! Supongo que esto es literalmente verdad, sin embargo de forma engañosa: ¡"Dentro de poco, dentro de poco"! los FFI fueron completamente destruidos.

Concuerdo con este comentario mordaz sobre la prohibición del viaje de Festing, aparecido en Rorate Caeli:

"La ciudad [de Roma] no es propiedad del Papa, después de todo, y el poder temporal del papado se ha reducido, desde 1929, a los límites pequeños de la Ciudad del Vaticano y a algunos edificios adicionales en la región.
"Ay de nosotros! ¡Eso era antes del Caudillismo [dictadura extremista] hubiese llegado a la ciudad! ¡Si Juan Pablo II y Benedicto XVI hubiesen imaginado este poder de extramuros del Papa! El Caudillo Jorge es quien sabe; ¡de que valen las leyes y los absolutos derechos, si él te detesta, puede simplemente ponerte en la calle, muchacho!...
"Estamos delante de una violación de varias leyes bajo el abrigo de 'obediencia' — estos opresores deben ser llevados a un tribunal civil. Sólo los tribunales civiles podrán detener este abuso y hostigamiento personal por parte de Francisco y de sus cómplices".

El Padre Gruner dedicó una parte sustancial de su trabajo a promover el mensaje de Fátima, sobre el problema de la falsa obediencia en la Iglesia y de cómo se relaciona con la crisis eclesial prevista en el Tercer Secreto. Se ha hecho un mal incalculable a los bienes de la Iglesia "bajo de disfraz de obediencia" a "órdenes" que no son en verdad órdenes y para las cuales no hay autoridad. Por ejemplo, la "prohibición" inexistente contra la Misa latina tradicional, revelado como un fraude impuesto a la Iglesia por Benedicto XVI en Summorum Pontificum, que declara que la Misa tradicional "nunca fue jurídicamente abrogada" — es decir, nunca fue prohibida legalmente, sino apenas prohibida de facto bajo la falsa apariencia de un mandato de Pablo VI — mandato ese que de hecho el nunca dio, ni tenía poder alguno de dar.

Por estos y por otros abusos de poder engañadores, la Iglesia se ha sumergido en la peor crisis de su larga historia. Sólo podemos esperar y rezar por un fin, o por un cambio de camino milagroso, de este pontificado atroz, que está causando una división y perturbaciones catastróficas en la Iglesia, y también por un fin a esta crisis eclesial de que el tumulto bergogliano no es sino la última y la más aguda de las fases.