Perspectivas sobre Fátima

Por lo menos tenemos al Cardenal Sarah

por Christopher A. Ferrara
el 26 de abril de 2017

Reducido a un aislamiento sin poder en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (CCD), después de que el Papa Bergoglio despidiese a todos sus miembros y los sustituyera por una colección de progresistas litúrgicos de su confianza, el Cardenal Robert Sarah no dejó de hacer un comentario público sobre el impacto desastroso del programa Bergogliano. El Cardenal no identifica a su autor principal, pero en este momento del caos Bergogliano cualquier persona que preste atención a la situación en la Iglesia sabe de quién está hablando él. El mundo ciertamente sabe, y derrama sobre el Papa Bergoglio alabanzas sin fin, incluso en aduladoras portadas de revistas.

En cuanto a la obsesión del Papa Bergoglio sobre hacer que Europa sea segura para la inmigración en masa de “refugiados” musulmanes masculinos, el Cardenal Sarah observa: “La Iglesia está gravemente engañada sobre la naturaleza de la crisis verdadera, si piensa que su misión esencial es dar soluciones para todos los problemas políticos relacionados con la justicia, la paz, la pobreza, la admisión de inmigrantes, etc. al mismo tiempo que descuida la evangelización”. Cuanto a esto, el Cardenal Sarah cita este comentario de Yahya Pallavicini, un católico italiano que, fijaos, apostató de la Fe y se hizo musulmán:

“Si la Iglesia, con la obsesión que hoy tiene con los valores de justicia, derechos sociales y la lucha contra la pobreza, acaba por olvidar su alma contemplativa, fracasará en su misión y será abandonada por muchos de sus Fieles, debido al hecho de que ellos ya no reconocen en ella lo que constituye su misión específica”.

Claro que no es la Iglesia quien está engañada en este foco obsesivo de los asuntos de justicia social en vez de la salvación de las almas, pero sí su actual jefe en la tierra y sus colaboradores nombrados personalmente – incluso aquellos que él puso alrededor del Cardenal Sarah en la CCD para neutralizar cualquier tentativa que él haga para restaurar alguna dignidad a una liturgia que “ha entrado en colapso” como admitió el entonces Cardenal Ratzinger.

Como señal extrema de la apreciación cordial por parte del mundo de la Iglesia de la Justicia Social, que parece que sustituye a la Santa Iglesia católica en la medida en que el Bergoglianismo triunfa (al momento), el Papa Bergoglio fue invitado a hacer una alocución TED a partir del Vaticano, transmitida a una conferencia TED en Vancouver. (TED significaba originalmente Tecnología, Entretenimiento y Diseño en una única conferencia, pero se ha transformado desde entonces en una organización permanente que se auto-define como “una comunidad global abierta a personas de todas las disciplinas y culturas que procuran una comprensión más profunda del mundo”).

La CNN tuvo el placer de informar en su discurso TED de 17 minutos – que nada  fue dicho sobre el destino eterno del hombre o la necesidad de la conversión para salvarse – “Francisco hizo lo que a él se le da mejor, un sermón en un lenguaje sencillo sobre la importancia de la interconexión y de la ternura. Esencialmente, dijo a los académicos e innovadores, científicos y técnicos, que no hay un ‘vosotros’ sin un ‘nosotros’”.

La interconexión. La ternura. No hay un ‘vosotros’ sin un ‘nosotros’. ¿Para esto necesitamos un Vicario de Cristo – para eslóganes que podrían haber sido dichos por Hillary Clinton? Pero, es triste decirlo, esta especie de cosas es, en verdad, lo que mejor se le da a Francisco. El actual ocupante de la Silla de San Pedro parece poco interesado en corresponder a lo que se espera del papado, sino más bien a establecerse, siempre delante de las cámaras, como el entrenador de la vida de un mundo incrédulo. Hasta Jesús Mismo llega a ser un simple sostén de la justicia social, con Francisco declarando a la audiencia TED por satélite que “Dios mismo descendió hacia el interior de Jesús para estar a nuestro nivel. Este es el mismo camino que el Buen Samaritano tomó. Este es el camino que Jesús tomó. Se abajó, vivió toda su existencia humana practicando el verdadero y concreto lenguaje del amor”.

Jesús, el Divino Redentor del hombre caído sin El cual nadie puede salvarse del Infierno Eterno, es así reducido a una especie de super-asistente social, que simplemente tomó el mismo camino del Buen Samaritano después de que Dios “descendiese hacia el interior de él”. La noción de que Dios “descendió hacia el interior de” Jesús parece presentar un problema cuanto a la unión hipostática de las naturalezas divina y humana de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Que es Dios Encarnado, una Persona divina y no humana. Pero la teología sólida tampoco cuenta mucho en este pontificado.

Sin embargo, por lo menos, a un nivel puramente humano, tenemos al Cardenal Sara, que, en este momento, es la única (aunque tenue) voz de oposición en el Vaticano contra el fenómeno destructivo de lo que sólo se puede llamar Bergoglianismo – del cual, Dios mediante, la Iglesia rápidamente se librará.